LA CARA TRISTE DE LOS FESTIVALES EN MÉXICO :(

Mi nombre es Marianna Barroso, me dedico a todo lo que amo y con esto quiero decir gestión cultural, fotografía, dirección artística y marketing musical.

Como público AMO los festivales de música, procuro siempre seguir, asistir y apoyar lo que sucede al respecto en México; como profesional en el medio, algunas veces me rompe el corazón la avaricia de algunos de los promotores e involucrados en la escena, que parece que cada vez se vuelven más pasados de lanza.

Por eso decidí escribirles estos piensos sobre la situación actual de los festivales:

– Boletos más caros cada edición (que no necesariamente implica esto más calidad o más bandas/artistas). Añadido a esto, el costo de una cerveza nacional comercial llega a los $100 y por una botella de agua de 350 ml. tienes que pagar entre $40 y $50.  Ni hablar de los alimentos… 💸

– Fees estúpidamente injustos (o nulos) para las bandas no estelares, porque al parecer alguien se tiene que sacrificar para salir con el pago de los headliners. 😤

– El tráfico de influencias; ejemplo random: una agencia acomoda a uno de los artistas estelares y la negociación incluye otras tres bandas (en ocasiones no tan buenas) de su booking, quitando el espacio y la oportunidad de crecer a talentos con proyectos que verdaderamente cuentan con una propuesta fresca o virtuosa. Lo que viene siendo #ElPaketaxo. A esto agreguemos los medios digitales que proliferan cada vez más (no digo que esté mal), de donde en algunas ocasiones los promotores (erróneamente) se basan para armar su cartel. Un medio comienza una promoción compulsiva de cierto artista o banda y eso basta para creer en su talento. ¡Tranquilos! Sí, la banda puede ser buenísima y tener mucha aceptación en determinada revista o medio digital, pero también es común que: la discográfica o manager esté pagando por esa publicidad o promoción, o el artista es primo, cuñado, pareja o colega de uno de los columnistas o editores o involucrados. 🙄

– Ahora TODO el mundo hace festivales. Si no eres productor de espectáculos o te has dedicado a eso por suficiente tiempo, no lo hagas o si lo haces, rodéate de profesionales. A veces no basta con la buena voluntad o muchos sponsors para que un festival salga bien. ☠

– Sueldos cada vez más bajos para los trabajadores de las producciones, contratan a más gente sin experiencia en el rubro y, claro, voluntariado a lo cabrón, porque muchas personas trabajarán gratis a cambio de una camiseta y la posibilidad de “ver” a su banda o artista favorito. Si lo piensan, esto es algo que revela completamente la situación laboral del país en los sectores creativos: nuestras agencias están llenas de becarios que trabajan por cero pesos. 😡👎🏻

– La insultante cifra de proyectos femeninos en los carteles; es, de verdad, vergonzoso y las excusas demasiado tontas. 💣

– Las bandas con síndrome de rockstars. Con suerte, hacen un par de sold-outs y ya se creen los Rolling Stones. Dude, no me importa tus cuatrocientos likes o si quieres un backstage para hacer una fiesta, no me importa que no quieras convivir con nadie o que seas descendiente del mismísimo Zeus , estás ahí para hacer tu trabajo, eres afortunado de que sea algo que amas (o eso se supone), respétalo, respeta a las personas que trabajan contigo y a los que pagaron un buen de dinero por ir a verte. 😒

 

En resumen: No quiero que dejen de existir, ni que dejen de traer bandas grandes, no dejaré de trabajar en ellos o de asistir, solamente quiero (y pienso que es urgente) un ecosistema musical más justo para todos, donde la derrama económica que los festivales generan pueda verse reflejada en el beneficio de todos, que la exposición de proyectos sea objetiva y enriquecedora, que como público y artistas, entendamos que cantidad nunca fue mejor que calidad. 🙂

Espero podamos coincidir en opinión sobre el panorama actual de la escena musical en el país. De cualquier forma voy a apreciar mucho que podamos tener un dialogo, y que nos cuenten sus experiencias o comentarios al respecto por medio de nuestras cuentas de Twitter.

Escrito por Marianna Barroso  & Editado por Iszrael Padilla

Staff de The Coffee Sessions