Reseña: Ash Code en C3 Rooftop

Asistir a cualquier show de un género particularmente underground puede resultar en un principio engañoso para más de alguno y ofrecerle una primera impresión equivocada a cualquiera que no este familiarizado o que no se considere particularmente parte de una escena o un movimiento.

La relativa obscuridad en la que se mueven los fans de la música gótica los hace parecer, de lejos al menos, un grupo bastante cerrado de personajes bastante peculiares. Las plataformas, el cuero negro y los peinados altos pueden resultar desalentadores para los fans casuales, quienes realmente no lucen ni desean lucir así. Más aún, la camaradería que es evidente entre ellos mismos te puede llegar a hacer sentir por momentos como un extranjero estando dentro de tu ciudad y es que no es para menos, esta identificación nace principalmente por la escasez y marginación por las que atraviesan los lugares en donde pueden convivir bajo sus propios términos.

Afortunadamente esta impresión es ilusoria y pasajera, una concepción errónea que se origina en muchos estereotipos que, una vez compartiendo el espacio con aquellos que encuentran refugio en el baile, la noche y el frió, se desbaratan y pierden cualquier validación posible. Disfrutar de una banda como Ash Code no requirió para nadie, un código de vestimenta. Al contrario, aquella noche en el Rooftop del C3 pudimos encontrar mucha satisfacción al bailar entre extraños con quienes probablemente no compartíamos más que el gusto por las impersonales voces y la combinación de sintetizadores, beats y guitarras.

Sí algo parece caracterizar a las bandas de darkwave que he podido ver, es el delicioso desdén con el que evitan cualquier formalidad y lo poco dados que son a replicar las clásicas rutinas de interacción con el público que las bandas que giran fuera de su país suelen utilizar, rutinas que se encuentran plagadas de frases de agradeciemineto genéricas y chistes ocasionales, al contrario permiten que sea la música quien guie el baile y las pláticas que ocurran durante la noche.

Con canciones como Nite Rite, Empty Room, Posthuman, Oblivion e It’s Time to Face the Abyss todos tuvimos la oportunidad the desparecer entre la noche y bailar al interminable y mecánico beat de Ash Code.

Abajo los dejamos con algunas fotografías de aquella noche.