Reseña: Nicolas Jaar + Helado Negro

La noche del miércoles pasado fue un tanto extraña, y no tanto por los actos de Helado Negro y Nicolas Jaar que al contrario me parecieron muy buenos, sino por la notoria disonancia que hubo esta vez entre los artistas y gran parte del público. ¿A que me refieron con esto? A que una vez que salí del Teatro Estudio Cavaret rumbo a mi casa, no pude evitar pensar que quizás una parte del público no recibió exactamente lo que esperaban.

La noche se vió dominada de música llena de alma conn dos sets cautivadores, el primero con un Helado Negro que no necesita más que de la profundidad de su voz para que te pierdas dentro de su música, acompañado de sus bailarines plateados y una sutíl iluminación cálida. La gente que entro desde temprano al Teatro Estudio Cavaret pudo disfrutar de la primera presentación del ecuatoriano-americano en Guadalajara.

Por su parte, Nicolas Jaar, con un hipnótico fondo creado a partir de la combinación de luces, humo y proyecciones, presentó un set que se movía libremente entre momentos absolutamente bailables y  la improvisación de mano de un saxo y sus sintetizadores que llevaban a momentos realmente contemplativos, casi nostálgicos, apartir de tracks como Killing Time, No y Three Sides of Nazareth todos contenidos en su último album Sirens, así como a partir de cortes más clásicos como Mi Mujer y Bandido.

Y creo que fue precisamente ese contraste entre sonidos y momentos, lo que tomó por sopresa a una parte del público que probablemente iban sedientos de fiesta sin parar, que no encontraron, afortunadamente el asunto no fue tán dramatico y no fueron mayoría quienes decidieron que esa noche se la pasarían mejor en la terraza del venue pisteando y con Nicolas Jaar de fondo como si estuvieran en el antro.

Acá los dejamos con más fotografías.

Texto y fotos por: Alfredo Ávila