Festival NRMAL 2016: Crónica del día 2

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Traídos de vuelta al mundo de los vivos gracias a unas mágicas quesadillas (con queso) regresamos para la segunda vuelta. Eran claros los estragos que tuvo la noche anterior sobre la mayoría de los asistentes que también volvían por más.

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Desde la mágica tierra de Colombia, Ela Minus también conocida como Gabriela Jimeno salió vestida de blanco al escenario principal para inaugurar el segundo día. Un synthpop suavecito, como su voz y el solecito ciudadmexiquense de Domingo. Seguida por Grenda, el chico maravilla de la escena de TJ nos trajo su EP “Untouchable Skin”, imho una de las sorpresas del festival. Tintes de chillwave, pop y hasta trap bastante, bastante sabrosos que la pequeña multitud supo apreciar y que Eduardo Amezcua propuso de forma confidente.

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The Body fue en pocas palabras una explosión. El dúo Chip y Lee se dispuso a aplastar nuestras ingenuas cabecitas estrenando su “No One Deserves Happinness”. Sludge pedimos y sludge nos dieron. Ritmos pesadotes de percusiones, samples, synths y guitarras distorsionadas nos envolvieron de oscuridad a plena luz del día. Siguiendo el camino de las tinieblas, nos dirigimos hacia la carpa amarilla donde los encapuchados de Baltazar nos introdujeron a una atmósfera mística. Uno de los elementos nacionales del line up más interesantes, con su cultwave, su sonido misterioso y layered nos dieron un gran show donde con Imperio recordamos hasta nuestros muertos.

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El finés Jaakko Eino Kalevi (que realmente tiene un nombre aún más largo) ya de vuelta en el escenario principal, con el atardecer de fondo, nos puso a bailar su mezcla ecléctica de synthpop ochentero con tintes de folk, presentado por su EP homónimo y dejando huella en la mayoría de los asistentes. Desde las selvas colombianas Mitú llegó explosivo mientras caía la noche y puso a varios a mover el esqueleto durante las primeras dos canciones. Battles fue más energético que geométrico en un show donde los de NYC nos regalaron un poco de su sonido experimental y que nos preparó para seguir la fiesta con los últimos actos.

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Para este punto, todos estaban preocupados o decepcionados por los rumores de que Rachel Goswell no se presentaría con Slowdive aunque todas estas dudas, preocupaciones y decepciones de disolvieron cuando la banda salió al escenario.  Cubiertos de diamantina, estábamos en un valle lágrimas dónde Rachel abogaba por nosotros. Tocando en su mayoría clásicos del Souvlaki como “Alison”, “Dagger” y “When the Sun Hits”. Nos dejaron con un cover de Syd Barret “Golden Hair”.

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La multitud disminuía pero Acid Mothers Temple salió para seguir volandonos la cabeza con su psicodelia. El Nrmal moría poco a poco, la audiencia se desvanecía para dejar en su lugar envases de cerveza. Lo que no murió fue el espíritu, esas memorias de uno de los festivales más dignos de recordarse que hemos tenido en mucho tiempo.

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Texto por: @salchipulp Fotos por: Alfredo Ávila