Reseña: Motorama

El C3 estaba a un poco más de la mitad su capacidad, el público estaba conformado en su mayoría por personas bastante jovenes, en sus veintes-casi treintas, reflejo también de la juventud de las bandas que es día iban a tocar o al menos de la reciente popularidad que estas bandas adquirieron.

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Nuestra noche comenzó con la presentación de Dolphant, quienes en este punto en su carrera ya tienen una cantidad considerable de seguidores en esta su ciudad natal y eso eso se notó el sábado anterior, aunque en realidad esta fue la primera vez que tuve la oportunidad de verlos. Demuestran confianza y suena bastante limpios, sus show recae mucho en la personalidad de su vocalista que se comporta de manera tímida, interactua con el público pero lo hace con la voz baja y de manera un poco torpe. No se siente como un personaje forzado o demasiado elaborado (¿aunque quizás esa es la idea?).

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Su presentación de esa noche encantó a varios, no faltaron los comentarios del tipo “¿los conoces? ¿como se llaman? ¡suenan bien, eh!”, después de finalizado su set mucha gente se acercó a la mesita de merch que se encontraba a un costado de la barra del C3 y esto me parece grandioso, ver como al público conectar con una banda de su propia ciudad siempre es bueno de ver.

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Motorama salió al escenario cerca de las 22:30, marchando al paso de Bolero de Maurice Ravel tomaron su lugar entre un equipo tan llamativo como austero, con la ausencia notable de Airin Marchenko por su (no tan) reciente maternidad. Su set comenzó con intensidad, con tanta que hizo volar al pequeño MIDI de Norets de su base, el a que sería la única anomalía dentro de su set bastante pulido, haciendo énfasis en canciones de su más reciente lanzamiento, Poverty, Motorama hizo que la chamcada que se hizo presente se pusiera a bailar sin descanso e incluso hasta a moshear un poco.

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En el escenario son poco expresivos, aunque es notorio que tocando la pasan de lo mejor, sobre todo Vlad el vocalista que tiene unos buenos pasos entre su repertorio y que se tuvo que dividir las labores de guitarra-bajo en algunas canciones con Maxim el otro guitarrista. Su postura y movimientos en el esacenario me reocrdaron un poco a bandas de los cincuentas como The Kinks o The Monks en ese estilo, aunque su sonido sea totalmente reminiscente a bandas como New Order u otras mas recientes del “revival” del género. Al final el de Motorama es un un set bastante uniforme pero entretenido, la atmósfera es constante y las ganas de menear los pies y la cabeza también lo son. Es una presención con mucha energía pero una que es contenida e impasible por la actitud de los cuatro miembros de la banda.

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Textoy fotografías: Alfredo Ávila